"Me duele el tobillo y no he hecho nada". Es una de las quejas más frecuentes en consulta, y una de las peor diagnosticadas. Cuando no hay traumatismo claro, se asume que "ya se irá solo". Muchas veces no se va, empeora, o se cronifica. Te explico las 6 causas reales, cómo distinguirlas y cuándo actuar.
Primero: no siempre hace falta un golpe
La creencia popular es que si no te has torcido ni golpeado el tobillo, el dolor viene "de la nada". La realidad clínica: el 30-40% de dolor de tobillo persistente en adultos NO tiene traumatismo asociado. Aparece por sobrecarga acumulada, cambios biomecánicos, patología degenerativa o problemas sistémicos que se manifiestan en tobillos.
Las 6 causas más habituales, en orden de frecuencia:
Causa 1: tendinopatía aquílea o tibial posterior
Es la causa #1. El tendón de Aquiles (parte posterior del tobillo) o el tibial posterior (parte interna del tobillo) se sobrecargan por microtraumatismos repetidos. Pistas:
- Dolor localizado: talón posterior (Aquiles) o zona interna del tobillo por debajo del maléolo (tibial posterior).
- "Dolor de los primeros pasos" por la mañana o tras estar sentado mucho rato.
- Empeora tras actividad y mejora con reposo, pero vuelve.
- Perfil típico: runner amateur (>30 km/semana), aumento reciente de volumen, cambio de calzado, o mayor de 40 años con actividad ocasional.
Tratamiento: ejercicio excéntrico específico + modificación de carga + calzado adecuado. Puede tardar 8-12 semanas en resolverse bien tratado.
Causa 2: síndrome de estrés tibial medial ("shin splints" bajo)
Dolor en la zona interna del tobillo y parte baja de la tibia, sin punto agudo definido. Sensación de "carga" o "pesadez". Aparece en:
- Aumento brusco de kilometraje en running.
- Suelo duro (asfalto, cemento) sin adaptación.
- Pronación excesiva de la pisada.
- Debilidad de tibial posterior o glúteo medio.
Bien tratado, mejora en 4-6 semanas. Si se ignora, puede evolucionar a fractura por estrés (situación bastante más grave que requiere baja deportiva de 6-12 semanas).
Causa 3: artrosis temprana del tobillo
Se subestima en adultos jóvenes-medios. Tobillos con antecedente de esguinces mal recuperados (aunque hayan pasado años) desarrollan cambios articulares que dan dolor intermitente. Pistas:
- Rigidez matinal breve (15-20 minutos).
- Dolor con cambios de tiempo o al bajar temperatura ambiente.
- Dolor tras estar mucho rato de pie o al final de días largos.
- Puede haber crujidos o sensación de inestabilidad.
- Perfil típico: 40-55 años, antecedente de 1-2 esguinces graves en juventud, actividad moderada.
La radiografía suele confirmarla. Tratamiento conservador: fisioterapia + fortalecimiento + adaptación de actividad + calzado con amortiguación.
Causa 4: inestabilidad crónica post-esguinces
Un esguince de tobillo mal rehabilitado (o simplemente ignorado, "es solo una torcedura") deja secuelas propioceptivas: el cerebro pierde la percepción de la posición articular. Resultado: microlesiones recurrentes que dan dolor intermitente, sensación de "que se va" al pisar mal.
El 30% de esguinces sin rehabilitación adecuada evolucionan a inestabilidad crónica. Solución: ejercicios propioceptivos + fortalecimiento peroneal + reeducación de la marcha.
Causa 5: causas reumatológicas
El dolor de tobillo bilateral (los dos tobillos) sin causa clara puede ser signo de patología reumática:
- Artritis reumatoide: dolor bilateral, rigidez matinal larga (>1 hora), inflamación visible, otras articulaciones también afectadas.
- Espondiloartropatía (incluyendo espondilitis anquilosante): dolor lumbar bajo + tobillos, edad de inicio 20-40 años, familiares con cuadros similares.
- Gota: episodios agudos de dolor intenso, rojo, caliente, típicamente unilateral. A menudo empieza en dedo gordo pero puede afectar tobillo.
- Artritis psoriásica: en pacientes con psoriasis conocida o antecedente familiar.
Si tienes dolor bilateral + rigidez matinal > 30 min + inflamación visible + antecedente familiar, ve al reumatólogo, no al fisio.
Causa 6: dolor referido desde la lumbar o cadera
Poco conocido: una hernia lumbar (L5-S1) puede dar dolor irradiado al tobillo lateral sin dolor lumbar destacable. Un problema de cadera (artrosis, síndrome del piriforme) puede dar dolor referido a la cara externa del tobillo.
Pistas para sospechar:
- El dolor cambia según la postura del tronco (mejora inclinado hacia delante, empeora sentado mucho rato).
- Sensación de hormigueo o adormecimiento en zonas específicas del pie.
- Antecedente de lumbalgia o ciática, aunque haya pasado tiempo.
Otras causas menos frecuentes
Neuroma de Morton alto
Compresión de nervio interdigital. Da dolor punzante en zona del antepié que a veces irradia hacia el tobillo lateral.
Síndrome del túnel del tarso
Compresión del nervio tibial posterior en su paso por dentro del tobillo. Dolor + hormigueo en zona interna del tobillo y planta del pie.
Osteocondritis disecante
Fragmento de cartílago articular que se desprende parcialmente. Dolor mecánico, sensación de "atasco" articular. Más frecuente en jóvenes deportistas.
Causas vasculares
Insuficiencia venosa crónica, trombosis venosa profunda (unilateral, con hinchazón), síndrome compartimental crónico en deportistas. En estos casos, valoración vascular.
Cómo orientar tu caso
Preguntas clave que te ayudan a orientarte:
- ¿Duele en punto concreto o difuso? Punto concreto = tendinopatía o articular. Difuso = sobrecarga, sistémico, referido.
- ¿Es bilateral o unilateral? Bilateral persistente = pensar en sistémico.
- ¿Empeora con actividad o con reposo? Con actividad = mecánico. Con reposo = inflamatorio.
- ¿Rigidez matinal cuánto dura? <30 min = mecánico. >1h = inflamatorio, ir al reumatólogo.
- ¿Cambios en la actividad recientes? Aumento de km, cambio de calzado, nuevo trabajo de pie... casi siempre hay un desencadenante identificable.
Cuándo consultar urgente
- Dolor con inflamación intensa, calor y enrojecimiento (posible infección o gota).
- Fiebre + dolor articular.
- Hinchazón unilateral asimétrica con dolor sordo (posible trombosis).
- Pérdida de sensibilidad marcada en pie.
- Dolor intenso que impide apoyar el pie totalmente.
Cuándo consultar al fisio
- Dolor mecánico persistente más de 2-3 semanas sin mejora clara.
- Sospecha de tendinopatía por sobrecarga.
- Antecedente de esguinces mal recuperados.
- Dolor tras cambios en actividad, calzado o volumen deportivo.
- Rigidez y limitación de movilidad progresivas.
¿Tu tobillo lleva semanas sin mejorar?
Servicio de fisioterapia a domicilio en Barcelona y Vallès. Valoración funcional para identificar la causa y plan progresivo específico.